INFORMACIÓN · GENERADO SUSTANCIALMENTE CON IA · TEXTO/AUDIO
Te llega un aviso con una cifra y un símbolo de dinero. Parece que alguien te ha pagado, así que aceptas sin pensarlo dos veces. El problema es que, en Bizum, en PayPal y en aplicaciones parecidas, esa misma pantalla puede significar dos cosas opuestas: que estás cobrando o que estás a punto de autorizar que salga dinero de tu cuenta. La diferencia no está en el color ni en el símbolo. Está en lo que hace falta que hagas tú a continuación.
Ambas pantallas muestran un nombre, una cantidad y, a veces, un concepto: esa apariencia común es justo lo que aprovechan los estafadores. En ventas de segunda mano —Wallapop, Vinted, Milanuncios— es habitual que alguien se interese por un artículo y proponga pagar por Bizum. Pero en vez de enviar el dinero, envía una solicitud de dinero. Si aceptas pensando que vas a cobrar, en realidad autorizas un pago hacia esa persona: el artículo se queda sin vender y, además, pierdes dinero.
INCIBE, el organismo público de ciberseguridad, ha detectado este patrón concretamente entre supuestos compradores que se hacen pasar por interesados en un producto y terminan enviando una solicitud en lugar de un pago real.
La diferencia no depende del diseño de cada aplicación, sino de una regla que se cumple en cualquiera de ellas: cobrar dinero no exige ninguna acción tuya. El importe entra solo, sin que tengas que confirmar nada. Que alguien te pida dinero, en cambio, sí exige una acción tuya —aceptar, confirmar, pulsar «pagar»— y es exactamente esa acción la que hace que el dinero salga de tu cuenta.
Cada app lo expresa a su manera, pero el mecanismo es el mismo. En Bizum, una petición aparece etiquetada como «solicitud de dinero»: si la aceptas, pagas tú. En PayPal puede llegar como una factura o una «solicitud de fondos» con un botón de «Pagar ahora»: si lo pulsas, también pagas tú. Las dos interfaces no son iguales entre sí, pero en las dos el verbo del mensaje —te envían frente a te piden— cuenta más que el símbolo o el color de la pantalla.
No te fíes solo de ver una cifra en verde o un símbolo que parece de ingreso. Si la pantalla te pide confirmar, autorizar o pagar algo, vas a enviar dinero, no a recibirlo.
Hay una variante distinta pero relacionada: el fraude de la falsa devolución. Aquí el estafador sí envía dinero primero —a menudo desde una cuenta robada o comprometida— y después contacta contigo, normalmente con urgencia, diciendo que se ha equivocado y pidiéndote que se lo devuelvas. El problema aparece después: si esa cuenta de origen estaba comprometida, el banco puede anular la transferencia original en cuanto lo detecta. Si tú ya has devuelto el dinero de tu propio bolsillo, lo pierdes dos veces: primero al devolverlo, y después cuando el ingreso que creías haber recibido desaparece.
La Policía Nacional lo resume así: no devuelvas dinero a alguien que no conoces por iniciativa propia, aunque tu saldo parezca reflejarlo. Antes de mover un euro, comprueba con tu banco si esa transferencia es firme o si procede de una operación cuestionada.
Antes de aceptar nada, dedica unos segundos a comprobar tres cosas, en este orden. Primero, el remitente: ¿es quien dice ser? En una venta online, revisa su perfil, sus valoraciones y mantén la conversación dentro de la propia plataforma, no por otro canal. Segundo, el concepto: ¿la cantidad y el motivo coinciden exactamente con lo que habías acordado? Un concepto vacío, genérico o que no cuadra con la operación ya es una señal de alerta por sí sola. Tercero, la dirección del movimiento: lee el verbo antes de tocar nada. Si el mensaje dice que alguien te envía dinero, no tienes que hacer nada para recibirlo. Si te pide confirmar, aceptar o pagar, es a ti a quien le va a salir el dinero.
Si todavía no has aceptado nada pero algo te hace dudar, no llames al teléfono que trae el propio mensaje ni sigas sus enlaces: entra tú mismo en la web o la app de tu banco o de la plataforma de pago y contacta con su soporte oficial, igual que recomienda PayPal para sus propias facturas sospechosas.
Si ya has aceptado y crees que has pagado por error, avisa a tu banco de inmediato: la mayoría de transferencias por Bizum son instantáneas e irreversibles en cuanto se confirman, así que la rapidez es lo único que juega a tu favor.
En paralelo, conserva las pruebas: capturas de la solicitud, del perfil de quien te escribió, los mensajes completos y, si viene de una venta online, los datos del anuncio. Te las van a pedir tanto el banco como la policía.
Por último, denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil —de forma presencial o a través de sus sedes electrónicas— aportando esa documentación. Es un paso distinto de avisar al banco, no un sustituto: uno intenta frenar o recuperar el dinero; el otro deja constancia formal del delito.
Fuentes
clientebancario.bde.eswww.eldebate.comwww.incibe.eswww.incibe.eswww.paypal.comComentarios 0
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