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La campaña «Repara», presentada por el Ministerio de Sanidad, propone cuatro gestos frente al estigma de la discapacidad psicosocial: acercarse, escuchar sin juzgar, acompañar y respetar. Su punto de partida es el trato de cada día con quienes atraviesan sufrimiento psíquico.
Aquí, la discapacidad psicosocial se refiere a limitaciones que pueden afectar a algunas personas con problemas de salud mental. La clave está en que el malestar psíquico puede encontrarse además con obstáculos sociales: prejuicios, apoyos insuficientes, exclusión o dificultades para intervenir en las actividades habituales. La campaña coloca el estigma dentro de ese conjunto de barreras.
Las orientaciones aparecen reunidas en el «Manual de reparación». Está pensado para toda la población, no solo para especialistas, y toma escenas de la vida diaria como punto de partida para ordenar una respuesta basada en escuchar, respetar y acompañar a la persona.
La secuencia comienza con acercarse. Después vienen la escucha y el acompañamiento, incluso «aunque no sepas qué hacer ni cómo arreglarlo». El punto más revelador de la propuesta es ese: acompañar no depende de llegar con una solución, sino de conservar la cercanía cuando alguien está sufriendo.
Según la lógica de la campaña, estas actitudes pueden sostener los vínculos e impedir que el miedo o el desconocimiento agraven el aislamiento. Prevenir ese aislamiento y favorecer la inclusión son objetivos declarados por la iniciativa, no resultados medidos que permitan afirmar que el estigma ya se ha reducido.
Así adquiere contenido la palabra «reparar»: actuar sobre la relación con la otra persona. La propuesta no consiste en saber resolver su situación, sino en acercarse, escuchar sin juzgar, acompañar y respetar para no añadir distancia al sufrimiento psíquico.