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La noticia no es la aprobación de una batería de impuestos europeos. Lo que está sobre la mesa son nuevos «recursos propios» para financiar el próximo presupuesto a largo plazo de la UE. Los países miembros han sido llamados a concretar qué volumen de ingresos consideran realista y qué ajustes necesitaría el sistema mientras la presidencia irlandesa prepara un compromiso.
La discusión se refiere al presupuesto europeo a largo plazo para 2028-34. Aunque se han comunicado avances, el paquete sigue en negociación y no constituye una decisión final.
Hay disposición a negociar, pero no un respaldo uniforme. La gran mayoría de los países miembros acepta trabajar sobre un paquete de nuevos recursos propios y cambios en el sistema existente. Esa apertura general no permite dar por aprobada cada medida: sirve para continuar la negociación sobre cuánto recaudar y cómo ajustar el modelo.
El contraste más claro aparece entre dos opciones. La vinculada al sistema de comercio de emisiones encuentra apertura en la mayoría de los países, aunque algunos mantienen su oposición. El recurso basado en los impuestos especiales del tabaco recibe críticas de muchos países miembros; varios relacionan esa opción con un posible aumento del mercado negro y una posible caída de la calidad de los productos.
El siguiente movimiento previsto es un nuevo texto de compromiso de la presidencia irlandesa a comienzos de octubre. Ahí está el estado real del proceso: convertir apoyos desiguales y objeciones concretas en una fórmula negociable para financiar el presupuesto.